Una cura para el alma

El XI Premio Vergara a la mejor novela romántica ha sido para “Una cura para el alma” de Mariam Orazal.

Paige Clearington siempre ha soñado con ser médico como su padre y todos los pasos que ha dado han estado siempre dirigidos a ello. Lograr graduarse como doctora en medicina es algo impensable para la mayoría de las mujeres de su época, pero ella lo ha conseguido y se siente muy orgullosa de ello. Es consciente de que esto supone muchos inconvenientes personales para ella. Poner sus conocimientos al servicio de los más necesitados implica sortear muchos obstáculos sociales y tener de su parte a una parte de la sociedad que no cree que una mujer sea capaz de ser médico. Cuando está dando un paseo con su primo se ve en la necesidad de ejercer de médico públicamente con el hijo del duque de Breighton que, según sospecha Paige, padece difteria.

Maximilliam Hensworth, duque de Breighton, reúne en su persona todo lo que Paige detesta. Rigidez, sobriedad, poder… sin embargo, tiene una mirada que la cautiva desde un primer momento. El diagnóstico certero de Paige, hace que el duque ponga en marcha todo su poder y persuasión para conseguir salvar a su hijo. Lo que no esperaba Max es que una mujer como Paige, la viva imagen de todo lo que él censura, remueva todos sus principios con su insolencia e inteligencia.

Mariam logra plasmar en “Una cura para el alma” la sociedad victoriana más pura y real. Una sociedad cruel y opresiva con las mujeres, pero no menos gentil con los hombres que deciden seguir su propio camino lejos de las convenciones sociales.

Conocer la historia de “Las siete de Edimburgo” me ha fascinado y solo ha hecho que aumentar mi respeto y devoción por todas las mujeres que crearon un cambio en el paradigma social del Londres victoriano.

Los personajes son tan profundos, que parecen personas reales. Paige te cautiva por su fuerza, su ternura y su carácter rebelde.Max es abrumador. Con todo el peso y el dolor del mundo a sus espaldas, es un hombre que no duda en proteger y arriesgar todo por aquellos a los que ama.

Como personaje secundario, sin duda, me quedo con el hijo del duque, aunque el padre y el primo de Paige me parecen personajes muy trabajados e imprescindibles para la trama.

La lectura no solo ha sido fluida, sino también apasionante. La autora ha logrado transmitir todas y cada una de las emociones y sentimientos que los protagonistas albergaban dentro de sí, consiguiendo emocionarme en más de una escena.

Hacía mucho que no disfrutaba tanto con una lectura, desde que comencé a leer, no pude parar hasta que devoré todas sus páginas. Es una novela redonda, sencillamente perfecta. Repleta de Historia, incertidumbre, dolor, amor, pasión y ternura, es una novela que no podéis perderos.

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